



De las relaciones familiares, de la "Casa Tomada", que como en el relato de Julio Cortázar, posee los objetos y las cosas de lo familiarmente irresuelto, Burman planea con gracia y suavidad: ahí está la decadencia del barrio norte, el fracaso familiar, la tilinguería y la estafa de poca monta. Ahí está el desamor, la soledad, el velorio vacío; la posibilidad de construir otro espacio en otro mundo. Ahí está el fracaso y el sueño de que se pudo haber sido brillante y el hoy es una pensión de un actor egomaníaco que se empeña en hacer "su Edipo" ", "su tragedia", ante el desbande de sus alumnos.
La casa como hogar, la casa como posiblidad de un negocio en base a señas: la casa como refugio o como espacio para la locura.
Todo respira cine, y habla del cine y de la representación: de la posibilidad de dejar de ser por una vez, el mensajero, aquel que dice o repite, y decir palabras propias, aún permaneciendo encerrado en el propio clóset del dolor, en las invitaciones a cóctels ajenas, en donde los desconocidos roban las masas para la comida de la noche.
Roberto Camarra
"Dos Hermanos" de Daniel Burman
Producida por el mismo Burman y Sergio Dubcovsky
El gran Hugo Colace en la fotografía
en el reparto Graciela Borges, Antonio Gasalla y unos secundarios notables en su totalidad, en los que se destacan Rita Cortese, y especialmente Osmar Nuñez y Elena Lucena.
Excelente y dolorosa imagen de la vida cotidiana de la clase media
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