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17 feb. 2016

Las formas que toma el amor. Sobre Equus de Peter Shaffer y Carol de Todd Haynes

Carol (Todd Haynes, 2015) comienza y termina con miradas y es la mirada lo que sostiene el argumento. Therese (Rooney Mara) mira a la multitud enloquecida comprando los regalos de Navidad en la juguetería. Su mirada brillante y curiosa se detiene en el funcionamiento de los trenes de colección y en el frenetismo de la compulsión festiva. Está encerrada pero quiere salir. Su mirada cambia drásticamente cuando Carol (Cate Blanchett) se acerca a ella y le pide asesoramiento sobre un juguete y Therese se fascina con el tapado de visón que Carol lleva como parte de  ella, el cual maneja como si fuera una real extensión de su cuerpo. La textura suave, sedosa, esponjosa, y lustrosa del tapado funciona como hipnotizador en los ojos de Therese, y es a partir de esa mirada que las dos mujeres generarán un juego de observación e inspección que pasará de la belleza al dolor instintivamente hasta convertirse en las dos cosas al mismo tiempo. Como un oxímoron de la fascinación sexual a través de una forma de amor distinta a cualquier otra. La historia de amor pronto se convierte en una suerte de road movie silenciosa y reflexiva de dos mujeres enamoradas del momento en que se conocieron, un momento en el que no son sus vidas lo que cambiará, sino la forma de amar, la manera en que las miradas de ellas se cruzan en un espacio hasta encontrarse con la mirada deseada. Sin embargo, el escape nunca es protagonista, porque si bien no hay lugar en donde Therese y Carol puedan hacer habitar su amor, cada vez que ellas vuelven a mirarse se encuentran a salvo.
En Equus (Peter Shaffer, 1973) un psiquiatra trata de entrar en la mente de un adolescente que atacó a unos caballos en un establo hasta dejarlos ciegos. Alan atacó a los ojos de los caballos. La mirada de uno de esos caballos es lo que el protagonista no puede tolerar y con lo que no puede lidiar. Otra vez, la belleza y el dolor juegan a mirarse pero no pueden dejar de atraerse, se convierten en una única cosa que libera y que esclaviza al mismo tiempo. El objeto de deseo se vuelve objeto de pasión y la pregunta final de la obra es si es justo sacrificar el deseo/pasión para obedecer el mandato social. Quién decide a quién se ama y cuáles son las formas del amor.
La mirada de Therese es lo que deslumbra a Carol. La mirada genera un espacio y un tiempo del que ninguna de las dos puede escapar, sus miradas generan un microespacio que resulta el único lugar seguro para hacer madurar su amor y la necesidad del mismo. El amor es una cuestión de miradas, y también de secretos. En Equus es la mirada del caballo al que Alan ama lo que vuelve insoportable cualquier otra historia de amor con otro ser. La mirada intimida y fascina y al mismo tiempo funciona como represor de la ruptura de la intimidad. La mirada crea el contexto y protege, documenta que se amaron, el caballo, Alan, Carol y Therese.
Y tanto en Equus como en Carol, los secretos funcionan como catalizadores para una forma de amor que todos querrán “curar” o readaptar por considerarlas inmorales, la belleza se vuelve dolorosa por el secreto mismo. En Equus, es el pisquiatra quien se da cuenta de que develar el secreto (y asumir la mentira que conlleva) no necesariamente va a traer liberación y bienestar a su paciente Alan. La mentira, en este caso funciona como triangulador del deseo, y el deseo es la pasión. La verdad no libera, Carol sabe que ama a Therese pero enunciarlo puede costarle la custodia de su pequeña hija, y en la confusión de saber quién es, Therese le pregunta a Carol por teléfono “quiero saber, quiero preguntarte cosas, pero no estoy segura de que eso sea lo que tu quieras” a lo que Carol responde, “preguntame todo, por favor”.  Ambas obras revierten el lugar de la verdad dando cuenta de que en algunos casos, la verdad esclaviza. Y en las dos, la necesidad de estar juntos (Alan y el caballo, Carol y Therese) es lo que resuelve la consumación de las distintas formas que va tomando ese amor.
En un mundo perfecto, estas historias de amor enceguecerían a cualquiera. Pero la mirada generada a partir del deseo no puede ser destruida por nadie más que quien la ha creado.

Lucía Luna

Carol es una película de Todd Haynes, basada en “El precio de la sal” de Patricia Highsmith, con actuaciones de Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson y Kyle Chandler entre otros.

Equus es una obra de teatro escrita por Peter Shaffer, llevada recientemente al escenario por Carlos Sorin, con actuaciones de Peter Lanzani y rafael Ferro entre otros.  




2 comentarios:

  1. Hola, me encantó tu entrada quería saber si podría compartirla en mi blog, obviamente con tu nombre, respetando que fuiste quien la escribió. Realmente interesante tu apreciación y difusión del contenido.Buen trabajo. Saludos.

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  2. Muchas gracias! claro que se puede compartir, saludos!

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